martes, 7 de agosto de 2012

Primer día en Bergen. La aventura Erasmus comienza!


El día ha sido largo, empezado a las 4 y media de la madrugada, que tocaba levantarme para coger el vuelo con destino Bergen. Con los nervios no he dormido nada y esta mañana en casa solo podía pensar en mis pequeños amores huroniles, me tenía que despedir de ellos. Les voy a echar muchísimo de menos, por las mañanas que no estén ahí para darme los buenos días es lo que más me va a costar de todo.

Tras llantos y despedirme de ellos, tocaba en el aeropuerto despedirme de mi mami y de mi novio. Sé que les voy a echar muchísimo de menos también, aunque me he ido un poco más tranaquila sabiendo que con ellos al menos voy a poder hablar por Skype.

Después de tantas lágrimas, era el momento de emprender el vuelo. Todo ha ido bien aunque con un poco de retraso, hacíamos escala en Amsterdam. Por el camino me he ido encontrando a gente que también venía a la misma residencia de Erasmus. Está bien porque vas compartiendo nervios y no te sientes tan solo yendo a mundo desconocido =P

Al llegar a Bergen y recoger las maletas (destrozadas por cierto, y eso que iban precintadas y todo, no las dan cariño mientras las llevan de un lado a otro…), nos encontramos con el primer problema: ¿Cómo demonios nos íbamos a mover por la ciudad con dos maletas enormes (un total de 50kg) una de mano y un portátil? Pues sí, al final se consigue, aunque estoy segura de que mañana tendré unas agujetas impresionantes en la espalda y brazos.

Cogimos un autobús, destino el centro de Bergen (según sales del aeropuerto te dicen "Spanish, Fantoft rgiht? ", así que es fácil de encontrar), donde debíamos recoger las llaves y luego ir a la residencia. Solo se me ocurre una palaba para describir como me sentí durante ese trayecto: HORROR. Nunca había recorrido calles tan empinadas cuesta arriba con tantísimo peso, vamos yo no podía. Menos mal que Carlos (uno de los chicos que venía con nosotros) me cambió mi maleta enorme por la suya de mano (y aun así me costó horrores subir, con lo cual no se él como lo hizo). Una vez cogidas las maletas tocaba el tren para ir a la residencia. La vuelta fue mucho más llevadera ya que era todo cuesta abajo prácticamente, pero el cansancio se iba acumulando poco a poco.


Descansando a mitad de la cuesta

Por fin llegábamos a Fantoft! Pero no sabemos muy bien qué ocurre que al llegar te da un bajón de cuidado, de decir: Oh dios mío, donde demonios me he metido, y lo peor de todo, voy a tener que vivir aquí un año.
Aquí podéis ver un vídeo de cómo son las habitaciones según se llega, la habitación es individual y el baño se comparte con una persona al igual que la cocina.




Tras ver lo triste que es fantoft, decidimos ir a comprar al supermercado que se encuentra en frente de la residencia, un poco caro, pero para los primeros días está bien no tener que moverte mucho más con todo el cansancio que se lleva encima. Pero claro, llegas allí y dices a ver, ¿Qué me hago para cenar? Y te das cuenta que no tienes ni platos, ni utensilios de cocina, ni ollas ni absolutamente nada. Entonces te vuelve a dar el bajón. Mi compra finalizó con un paquete de salami, queso de untar, panecillos tostados, leche, cereales para el desayuno y unas oreo. En total 204NOK.

Botellita de agua, salami, panecillos y queso (El cuchillo me lo regalaron).


Con esto finalizamos el día, cenando, una duchita y a dormir que mañana toca un día largo que ya os contaré.


Mil besos desde Bergen!

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